«Romancero sonámbulo»

A Gloria Giner
y a Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.

              *

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde…?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

              *

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

              *

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Federico García Lorca

«Romancero sonámbulo» es un poema que pertenece a la obra Romancero gitano (1928) de Federico García Lorca. Sus primeros versos ya forman parte del imaginario popular: «Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas». Detrás de estos aparentes amables versos se encuentra una trágica historia que solo se puede descubrir al ir verso por verso. Una joven gitana espera en vano en un balcón a su amado, un contrabandista herido que huye de la Guardia Civil junto al padre de ella. Al final, la muchacha se suicida en un aljibe y los guardias llegan buscando a los hombres.

Hoy, 18 de agosto de 2026, se hacen 90 años del asesinato de Federico García Lorca. A partir de entonces, su persona, por todo lo que fue, se conviertió en un símbolo, incluso en un mártir. Desde El Barracón reivindicamos su faceta como artista. Lorca no es solo una leyenda más, un icono, su literatura tiene un riqueza inmensa. Una poesía bella y difícil de descifrar, un teatro crítico y una prosa sensible que aún hoy nos siguen interpelando.

Pero él era mucho más. Experimentaba también con la música, el dibujo y el cine. Lorca en aquellos años estaba comenzando a hacer algo nuevo. Esa madrugada de agosto, la literatura y la cultura españolas perdieron a una de sus grandes promesas.

El Barracón